~Se acercaba el
atardecer y a pesar de que la temperatura había disminuído de manera abrupta,
nosotros seguíamos caminando por la rambla. La gente se mostraba amable y
te sonreía al pasar, se notaba que el lugar era diferente a otros, podías hasta
oler que la filosofía de los
lugareños era casi tangible, se manifestaba en el caminar, en la manera de
vestir y en la soltura con la cual presentaban sus artesanías, ofrecían sus
talentos y hasta sus dones extrasensoriales.
~Sin lugar a dudas , la naturaleza tenía bien protegido ese oasis, se lo podría describir como ‘sui generis’, distinguido por los vibrantes colores de sus flores, realzado por los diversos sabores de sus frutos autóctonos; me atrevería a decir que permanecer acompañados por un silencio tan profundo resultaba enigmático como una invitación a disfrutar de todos y cada uno de los sentidos, hasta del esotérico; una invitación a descender a las profundidades de uno mismo alejado de la rutina que el diario vivir nos encauza con orejeras.
~Sin lugar a dudas , la naturaleza tenía bien protegido ese oasis, se lo podría describir como ‘sui generis’, distinguido por los vibrantes colores de sus flores, realzado por los diversos sabores de sus frutos autóctonos; me atrevería a decir que permanecer acompañados por un silencio tan profundo resultaba enigmático como una invitación a disfrutar de todos y cada uno de los sentidos, hasta del esotérico; una invitación a descender a las profundidades de uno mismo alejado de la rutina que el diario vivir nos encauza con orejeras.
~Maru Dana escribe festejando el encuentro del Sol y nuestro amigo, el gigante Júpiter transitando el dual signo de los gemelos. ~
continuaré escribiendo .......
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